¿MORIR? ¡POR SUPUESTO ¡

Hemos venido respondiendo ¡Por Supuesto! A algunas disposiciones interiores que se reflejan en el exterior de quien quiere vivir libre y sereno ante el afán de cada día; es así como dijimos a ¿De-morado?; ¿Romper?; ¿Escuchar?; ¿Destruir?; ¿Obrar? A cada una respondimos ¡por supuesto! Como respuesta contracorriente al afán del mundo y la estructura injusta que cada vez se instala más en nuestra sociedad.


Pero, viene una pregunta que pocas veces nos hacemos y que deberemos afrontar tarde o temprano… ¿Morir?... hace poco visitando una mujer de 93 años en Campo Dos en su hogar, narraba que en una ocasión tubo un sueño donde alguien se la iba a llevar y presentía que era un ángel, pensó que ya había llegado la hora y le dijo, ¡No! ¡Aún no! por favor… y despertó. Si bien, fue un sueño muy diciente para ella, no deja de mostrar el deseo de cada uno de nosotros: VIVIR, sin embargo, el evangelio nos interpela en este domingo, afirma Jesús: “Les aseguro que, si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto”. Jesús no sólo nos invita a Morir, sino que afirma que es indispensable este paso para poder vivir.


Morir es dejar de estar vivo y Jesús nos dice que debemos morir para vivir... parece algo imposible, pero si pensamos bien, ¿acaso una madre no muere cada día a sus intereses y caprichos por amor a sus hijos y se entrega todo el día en el trabajo aun cuando éstos no le agradecen?, ¿acaso no está muriendo el trabajador que se esmera y no recibe recompensa adecuada a tanto esfuerzo, pero sigue escogiendo el camino honrado y no el de la mafia o el narcotráfico? ¿acaso no muere, quien procura una vida digna en la justicia haciendo el bien sin desearle el mal a los que, de ver la oportunidad arrasan con todo lo que encuentran?, así es y aún Jesús nos pide a todos seguir muriendo al egoísmo, a la envidia, al rencor, a la vida fácil siguiendo el ejemplo de Él mismo, que no sólo murió a los intereses de la estructura de injusticia y pecado, sino que entregó su vida realmente para dejar constancia de que quien es coherente al Bien, será rechazado por los demás y le harán la vida imposible. Que seamos capaces de decir ¡POR SUPUESTO! a la propuesta que nos hace Jesús de morir y entregarnos por amor a los demás.

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