JESÚS, UNA VÍCTIMA LLAMADA CATATUMBO-Segunda Parte

MATEO 21,28-32

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: "Hijo, ve hoy a trabajar en la viña."Él le contestó: "No quiero." Pero después recapacitó y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: "Voy, señor." Pero no fue. ¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?» Contestaron: «El primero.» Jesús les dijo: «Les aseguro que los publicanos y las prostitutas les llevan la delantera en el camino del reino de Dios. Porque vino Juan a ustedes enseñándoles el camino de la justicia, y no le creyeron; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, ustedes no recapacitan ni le creen.»


Son evidentes tres problemáticas en el Evangelio: primero, los que no aceptan el llamado pero recapacitan y obran con ética y los que dicen sí con actos hipócritas; segundo, los primeros en la fila que va al Reino y, tercero, la justicia como cuestión de obras. En los últimos meses viviendo, en el Catatumbo, he descubierto una dinámica propia de este contexto: en realidad las revoluciones más importantes, las que tienen significado humano o cristiano, no inician con el acero de las balas ni el de las motosierras, al contrario, comienzan con los actos más sencillos de bondad. Quienes dicen no a la moral cristiana pero reconocen que la estructura de maldad que opera en esta zona es inhumana, cruel y despiadada, y deciden no hacer parte de su monstruoso obrar, son mejores que aquellos que piensan que ser cristiano es solo hacerse participe de los actos litúrgicos, aquellos que se dicen creyentes, que hacen trinos a la Virgen o quienes respetan a la Iglesia porque, en el pasado, algún cura hizo parte de la torpeza de sus ideales. En realidad para cambiar el mundo solo hay que elegir la caridad que se traduce en obras.




Los primeros en la fila: publicanos (cobradores de impuestos) y prostitutas, representan a aquellos que, después de tener el sufrimiento en las entrañas del rostro y en el día a día, aceptan con atención medicinal el Evangelio de Jesús y deciden dar nuevo rumbo sin pretender eliminar el pasado: en palabras teológicas se deciden por la “conversión”. Ellos son quienes entendieron que para contrarrestar la grandeza de la maldad hay que invertirle la vida a cada acto de bondad, sin importar su pequeñez o fragilidad. De modo que el Catatumbo cambiará cuando cada uno de sus pobladores comprenda que el Reino es algo que se construye con las manos, que las palabras que afirman la fe y que no tienen acciones son igual de hipócritas a aquellas diseñadas a modo de panfleto amenazador.


Si contemplamos desde esta parábola la enorme complejidad de esta región nos damos cuenta que parte del estilo de vida de la mayoría de los grupos armados, incluyendo los legales, se basa en nutrir la guerra o hacerse el indiferente, aceptar el soborno, custodiar las propiedades de los terratenientes nacionales e internacionales. Acciones que ya se han normalizado, que no son vistas con escándalo y cuyas consecuencias se verán cuando el Catatumbo se convierta, posiblemente, en un desierto seco y estéril, sin un solo ser vivo en el horizonte. Para evitar este futuro apocalíptico, consecuencia de la corrupción humana, es necesario reconocer la importancia del bautismo: morir en el egoísmo y darle al Señor un sí sincero y verdadero.

33 vistas
NOSOTROS

“Somos predicadores. Existimos para predicar. Somos para la evangelización. En estas expresiones está encerrada la razón y la naturaleza de nuestro ser, como casa de predicación, Proyecto Dos”.

UBICACIÓN

Corregimiento de Campo Dos

Calle Principal 

Municipio de Tibú-Norte de Santander-Colombia

SUSCRIBETE
  • Grey Facebook Icon
  • Gris Icono de Instagram
  • Gris Icono de YouTube

© 2023 by HARMONY. Proudly created with Wix.com