• Fray Andrés Viaña, O.P.

EL PERDÓN: UNA CLAVE PARA LA RECONCILIACIÓN EN COLOMBIA

Mateo 18,21-35

En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: "Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?" Jesús le contesta: "No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo." El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: "Págame lo que me debes." El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré." Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: "¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?" Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano."


En un país como el nuestro, en donde muchos de nuestros líderes, si se miran los tweets, celebran la violencia, avivando el caos, incitando al odio, a la venganza y a que se ataque sea desde la fuerza pública hacia la población civil o viceversa, preguntas como ¿qué clases de líderes tenemos? Y ¿a quiénes seguimos? nos tienen que hacer reflexionar profundamente. El caos y la violencia que vivimos nos hace entender que la paz no es un objetivo, sino un verbo que tiene que conjugarse todos los días en nuestras acciones, porque de nada nos sirve hablar de paz, cuando no estamos dispuestos a perdonar y construir fraternidad.


Hemos escuchado de mil maneras que el amor cristiano lleva a perdonar. Estamos convencidos de ello, pero qué difícil es poner en práctica esta enseñanza fundamental del Evangelio. Cómo perdonar a quien nos ha hecho daño; a quien nos persigue, calumnia, o ataca sin compasión. Cómo perdonar a quienes persiguen a los débiles, los torturan y los matan. Cómo perdonar a los que ejercen violencia, cometen grandes injusticias, oprimen al pobre y lo marginan. Realmente en este campo se pone a prueba nuestra condición de seguidores de Jesús. Él no nos hubiera pedido eso si no fuera posible y si Él mismo no nos hubiera dado el ejemplo perdonando a quienes lo condenaron y crucificaron.



Este Evangelio nos ordena amar al prójimo y perdonar siempre. El setenta veces siete significa precisamente eso: tantas veces como Dios te ha perdonado a ti, es decir, siempre. Por tal razón, el perdón debe caracterizar continuamente al seguidor de Jesús sabiendo que la gran pregunta no es saber hasta dónde puede llegar nuestra generosidad perdonadora, sino cuánta experiencia tenemos de haber sido perdonados por el Señor.


Ahora bien, en la práctica puede sucedernos que estamos dispuestos a perdonar, pero psicológicamente nos cuesta olvidar lo que nos han hecho y reconciliarnos con quien nos lo ha hecho. Quizás nunca podremos psicológicamente aceptar a quien nos ha herido y ofendido cometiendo incluso graves injusticias contra nosotros. Igualmente, cuando tomamos conciencia de personas y grupos ilegales y legales que a nivel social oprimen, persiguen, marginan, matan incluso, quisiéramos que fueran destruidos. En todos estos casos, personales y sociales, lo que Jesús nos pide es que no odiemos; que no devolvamos mal por mal; que pidamos por nuestros enemigos. Si hacemos eso, aunque psicológicamente no podamos tratarlos con armonía y confianza, tendremos la certeza de haber perdonado y la seguridad de que Dios nos ha perdonado porque nos hace capaces de perdonar y hacer el bien gratuitamente.


Por último, nunca olvidemos que Jesús propone una ley que nace de la abundancia del amor, capaz de provocar en nosotros conciencia que muchas veces nos hace falta porque somos sordos, ciegos y mudos como dice una canción de Shakira.

40 vistas
NOSOTROS

“Somos predicadores. Existimos para predicar. Somos para la evangelización. En estas expresiones está encerrada la razón y la naturaleza de nuestro ser, como casa de predicación, Proyecto Dos”.

UBICACIÓN

Corregimiento de Campo Dos

Calle Principal 

Municipio de Tibú-Norte de Santander-Colombia

SUSCRIBETE
  • Grey Facebook Icon
  • Gris Icono de Instagram
  • Gris Icono de YouTube

© 2023 by HARMONY. Proudly created with Wix.com